Hace unos días estaba teniendo una importante discusión conmigo misma para decidir si debía o no ir a mi clase de yoga. Estaba en unos de esos momentos que seguramente muchas de nosotras conocemos donde no me sentía para nada en el “mood” de entrar a una clase y mucho menos empujar a mi cuerpo a hacer las diferentes asanas (posturas).

Aunque no tenía muchas ganas de ir lo hice y conforme avanzaba la clase, me di cuenta de lo equivocada que estaba al querer dejar pasar esta gran experiencia. Cada postura que trabajaba, me hacía sentir aliviada y con más ganas de intentar otra. Al salir de mi clase, me sentí llena de energía, tranquila y con ánimos para darle un boost positivo a mi día. ¿Qué hubiera pasado si hubiera decidido faltar a mi clase? Dudo mucho que mi humor hubiera cambiado. Es más, creo que hubiera empeorado.

Lo que el yoga me hace experimentar, abrió en mi la curiosidad de encontrar los aspectos que hacen de esta actividad algo tan especial. No por nada cada vez más personas hablan de los beneficios que sienten con ella, ¿no?

Mi curiosidad empezó cuando terminé mi clase y comencé a sentir que algo dentro de mi cambiaba. En definitiva, mi humor no se parecía en nada al que tenía hace una hora. ¿Por qué me sentía de la manera en la que lo hacía? ¿Qué le pasa a mi mente, cuerpo y alma cuando practico yoga?  ¿Qué hace tan diferente esta disciplina a otras? Me propuse ir más allá de practicar mis Saludos al Sol e informarme de verdad con una experta que comprende el trasfondo de lo que siento.

Es entonces cuando me acerqué a Sofía Madero, una yogui que sigo desde hace tiempo y en la que encontré las respuestas que estaba buscando.

________ “Físicamente soy mas fuerte y tengo una mejor conexión con mi cuerpo. Finalmente conseguí reconciliar mi relación con la comida y el ejercicio, aceptando mi cuerpo tal cual es y comiendo y haciendo ejercicio desde la perspectiva de cuidarme, fortalecerme y nutrirme y no por una necesidad de enflacar o cambiar algo de mi”
Con la ayuda de Sofía me di cuenta que el yoga es todavía más especial, porque me ayuda a entender mejor mi cuerpo y a escuchar lo que me pide para guiarlo a estar y sentirse nutrido y saludable. Pero emocionalmente, ¿qué cambios provoca el yoga? 
________ “Emocionalmente me siento más empoderada. Sé que todo lo que necesito para ser feliz y abundante esta dentro de mí y que tengo todas las herramientas para sobrepasar cualquier situación difícil que la vida me presente.” 
Nuestra conversación me hizo darme cuenta que aunque el yoga se practica a través de posturas, el mayor trabajo y recompensas, están en el interior. A través de la práctica, nos volvemos personas más conscientes de nosotras mismas y con esto, Sofía me ayudó a confirmar como este ejercicio te ayuda a ser una persona más positiva.
________ “El yoga te enseña que la vida se trata de la perspectiva que tú le des a las cosas y que está en nosotras decidir enfocarnos en lo positivo de nuestras vidas y no en lo negativo. Como dice esta frase: “La clave de la abundancia está en la gratitud.”
Esto, abrió en mi otro interrogante; Si a través del yoga somos capaces de interiorizar, ser conscientes de las diferentes maneras de ver la vida y con esto reflexionar, ¿también podrá hacer a una persona más objetiva?

________ “El yoga te enseña a observar tus pensamientos y por lo tanto a descubrir que estos son limitados, es decir, son sólo una perspectiva de la realidad. Al aprender esto te vuelves inevitablemente más objetiva y compasiva. Además, el yoga nos enseña a respirar y ésta es la mejor manera de canalizar nuestras emociones. Observar la emoción que estamos sintiendo y disuadirla con respiración “
Pero lo mejor de todo esto es que el trabajo interno que vives en cada práctica o clase es una importante lección que llevas contigo a todas partes, mucho más lejos que en un salón de clases. Aquí está el verdadero valor del yoga, lo que le da sentido a todo el trabajo que hiciste. Aquí la práctica, te lleva a la teoría.

________“El yoga te da herramientas que te llevas contigo, fuera del salón de yoga, entonces aprendes a relajarte y mejorar tu humor en cualquier situación y no solo cuando haces ejercicio.”


Si tú todavía no te animas a empezar a practicar yoga, hazlo y comprueba por ti misma lo que te puede aportar. Sof fue el puente que unió las asociaciones que yo estaba haciendo y me ayudó a ampliar mi panorama sobre una actividad que hago regularmente. Nuestra plática fue tan productiva como todo lo que me hace sentir el yoga. Y por esto, no podría estar más agradecida. Anímate a recibir todo lo que el yoga puede hacer por ti. Finalmente, concuerdo con la opinión de Sof sobre lo que eres capaz de obtener con esta actividad:

________“Paz mental, mayor balance y conocimiento de tu cuerpo, tener más fuerza y elasticidad, mejorar tu salud y fuerza interior y conocer gente increíble llena de buena vibra. Pero si tuviera que decir sólo uno, diría que el principal motivo para empezar a hacer yoga es descubrir y mejorar la relación contigo misma.
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Sof confirmó lo que mi voz interior ya sabía muy en el fondo. La intuición existe, y este sentimiento de paz que experimento al terminar mi práctica, me hace darme cuenta del enorme potencial que tengo si me propongo canalizar mi energía en los aspectos que de verdad me importan. Escucha lo que tu cuerpo te dice, pero no dudes en acercarte a personas que pueden ayudarte a sentar las bases de lo que intuías y abrirte a nuevas perspectivas que tal vez no habías visto o descubierto. ¡Gracias infinitas Sof!

Toda la buena vibra que necesitas para animarte a empezar a practicar yoga y llenarte de energía positiva todas las horas de tu día, la tiene Sofía. Más allá de una clase, esto se volverá tu estilo de vida. Date una vuelta por su perfil y compruébalo tu misma. ¡Síguela en instagram: @sofiaamf !

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