home labase¿CON MELON O CON SANDIA?Cuando se nos dio el regalo de la vida, se olvidaron de incluir una guía con instrucciones para saber usarla, sobre todo, tratándose de las benditas y tormentosas relaciones humanas.

Últimamente me he estado cuestionando algo que quisiera preguntarte hoy: ¿Qué es más fácil para ti, la relación con los demás o con uno mismo?

Por más que he intentado hacer una conclusión elocuente, no me había quedado satisfecha con mis ambulantes afirmaciones. Y es que se trata de un engranaje difícil de disociar, ya que tanto el melón (tú) como la sandía (los demás) son parte del mismo grupo alimenticio. ¡Son primos hermanos!

Un día me desperté súper convencida de que llevarme conmigo misma es mucho más complicado que la relación con los demás, simplemente porque no hay pausas. No se descansa nunca ni se puede salir de uno mismo, ni siquiera en los sueños.

LABASELa semana pasada me estaba tratando de dormir en un avión, cuando la persona junto a mí se empezó a comer un sándwich sin la prudencia de sacarlo de la bolsa de papel en que estaba envuelto. Les prometo que hacía más ruido que los ronquidos de mi papá, que son famosos en la familia. Y encima, un día después estaba agotada, muerta de hambre y de sueño, cuando una persona que quiero mucho me empezó a contar cosas importantes de su vida.

¡Venga! se dejó venir el momentazo de la voz interior en que uno debería saber decir que no, pero hay que ser generosos, pero ya había quedado con ella, etcétera, etcétera. Así que, básicamente, me volví a confundir.

Por otro lado, me sorprende cómo la convivencia diaria con los demás influye en la armonía con uno mismo. Pareciera que el otro tiene el poder de arrancarte la paz y la serenidad para aventársela a un par de hambrientos perros callejeros.

Y, en cambio, cuando estás rodeado de gente que te recarga la batería con cosas positivas, llegas a tu casa tan hinchado de felicidad y confianza en ti mismo, que hasta te sueltas a cantar en el baño a modo Whitney Houston.

LABASEEn mi reciente viaje a Marruecos me devoré el libro “Autoliberación Interior” de Anthony de Mello, que curiosamente, me abrió los ojos para concluir algo que, hasta ahora, me da paz.

La respuesta no está en resolver cuál de las dos relaciones es la fácil o difícil, sino comprender cuál de ellas es capaz de sostener a las dos. Si Melón se cuida, se hidrata y brilla desde su esencia interior, Sandía se deslumbrará con la luz que irradia su primo hermano, y no le quedará más remedio que relumbrar de regreso.

Como él lo dice en su libro, la felicidad no puede depender de los acontecimientos, es nuestra reacción ante ellos lo que nos hace sufrir o disfrutar. No son la naturaleza y las personas que nos rodean la causa del sufrimiento, sino el corazón del hombre lleno de deseos y de miedos que le inculca su programación desde la mente.

Hoy estoy convencida de que la relación con uno mismo es la que hay que atender todos los días. Buscar conectar con nuestra esencia y así, como consecuencia natural, lograr que la maravillosa y compleja relación con los demás sea abundante en risas, abrazos, alegrías y buenos momentos. Y entonces acceder a la lucidez que necesitamos para disfrutar de esta breve vida.

LABASE-Hola Sandía, encantada de conocerte, soy Melón. Estoy hecho de a ,b, c y d; tengo el corazón abierto para conocernos, pero mis límites son a, b, c y d. Me encantaría compartir tiempo y experiencias contigo, pero siempre seré mi prioridad para poder ofrecerte lo mejor.

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